Boletín IFP
| Experiencias / Opinión |
Julio 2005
 
En medio de la explosión…..
Por Cristhie Mella  
   

A continuación presentamos relatos en primera persona sobre los acontecimientos ocurridos en Londres en Julio 2005. En la siguiente edición se publicará el relato de Ricardo Rey.

A dos días de mi arribo a Londres, había comenzado a derribar muchos mitos acerca de los ingleses y su cultura. La famosa frialdad británica me ayudó a llegar a destino en medio de una ciudad enorme e impresionante para mi. Tímidamente, consultando direcciones y datos con mi todavía débil inglés, me encontré una amabilidad que no esperaba en esta tierra, la que por cierto, no pude hallar en mi corta pasada por España, donde “supuestamente” hablamos un idioma común y por lo tanto nos entendemos y comunicamos mucho mejor, es cierto que fue solo una corta estadía, pero me sentí mas extraña y extranjera allá que acá en Londres.

En contraste, lo que descubrí a principios de Julio fue una ciudad eufórica por haberse adjudicado la organización de los juegos olímpicos del 2012. Trafalgar Square en fiesta de algarabía hasta que al día siguiente lo inesperado… para algunos augurado desde hace tiempo (como no había sucedido antes?). Las imágenes transmitidas por BBC al mundo dejan claro la magnitud de 50 muertes y otros tantos heridos en el centro de Londres en un jueves de espanto. Lo que yo pensé viendo las noticias por televisión desde mi habitación, en casa de una dama irlandesa, fue: “los ingleses no se merecen esto”. Claro, esa misma gente que el día anterior vibraba con el verano de 30 grados y la larga fiesta de cerveza en Trafalgar Square, no podía creer lo que pasaba. Sin embargo, muchos con los que comenté los hechos más tarde, tanto en mi nuevo hogar como en la Universidad o en la calle, no vacilaban en afirmar, como señaló por ahí algún medio, que estas eran las bombas de Blair, la respuesta tardía al horror llevado a Irak desde tiempo atrás. Por eso algunos ingleses no aparecían muy sorprendidos más que por la tardanza del ataque.

Aquí también la disociación entre la gente de la calle, la que hace que las cosas funcionen y la clase política cobra sus víctimas inocentes, como en todos lados, sean países pobres o ricos. Después, más temor y la paranoia en los organismos oficiales cobra una nueva muerte, nuevamente de un inocente, que me toca de cerca porque se trataba de uno más de los tantos sudamericanos que como yo se han aventurado tan lejos en búsqueda de otros horizontes que los que nos ofrece nuestra latinoamérica.

El “disparar a matar”, sin embargo y a pesar del miedo, no es para nada un imperativo de la población civil que al día siguiente, e incluso horas después de la tragedia (las bombas), pudo seguir hablando del clima, continuar sus rutinas, en fin, no detenerse, haciendo gala de un estoicismo escalofriante e incomprensible para alguien que viene de tan al sur del mundo. Y sin más, el transporte volvía a funcionar, metro, buses, todo, y la consigna “hay que continuar” era la frase más usada.

Blair puede ocupar el espacio de los noticieros en todo el mundo con su perorata de Guerra al terrorismo que el mismo ha ayudado a sembrar, mientras la mayoría de los británicos no se sienten representados por lo que el pueda esgrimir, sólo saben que deben continuar sus vidas.

Días atrás, y luego de las bombas fallidas, di un paseo nuevamente por Trafalgar Square para darme cuenta que el miedo no pudo ni con los dueños de casa ni con las oleadas de turistas que copaban los sitios clisés de Central London. La pesadilla se había esfumado… pero, frente a la Abadía de Westminster una silenciosa protesta de pancartas denunciaba la política genocida del primer ministro, una ruta y una postal distinta para el turismo ávido que sigue llegando día a día a esta convulsionada capital de Europa.

Desde mi rutina intensiva de inglés en este atípico verano, continúo mi aprendizaje personal de esta nueva cultura, sus contradicciones, sus costumbres, etc. Todo es nuevo para mi, excepto por la antigua característica de la civilización humana en la cual la gente inocente paga los platos rotos por las malas decisiones tomadas por la clase política de sus países.


¿Qué piensas de los atentados?, ¿Conoces otras experiencias?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 
 
 
Autor/a de este artículo:
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CRISHTIE MELLA
Psicóloga

Becaria Chilena
IFP AR&SC Grupo 3

Cristhie acaba de empezar su Maestría en Criminología y Psicología Forense en Middlesex University, Inglaterra

 
 
 
 
 
 

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Año 3, Número 12
   
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