| Boletín IFP | Desarrollo - Desarrollo Económico | |
Julio 2005 |
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| El turismo como potencial de desarrollo | ||
| Por Oswaldo Ramírez | ||
| Uno de los potenciales que tiene Perú y la región es el desarrollo de la llamada “industria sin chimeneas”, el turismo, tanto por su capacidad de creación de riqueza como por el de generación de empleo, además de tener la virtud de impulsar la descentralización económica. La reciente designación de nuestro país como Destino Turístico Autorizado por parte del Gobierno Chino no hace más que ampliar dicho potencial. En el decenio 1994-2003 el flujo turístico al país (medido como el arribo de huéspedes a los establecimientos de hospedaje) muestra un comportamiento interesante. El turismo interno ha aumentado de 7.1 a 12.2 millones (72%), mientras que el turismo receptivo ha aumentado de 0.7 a 2.0 millones (196%). Esta evolución ha permitido que la participación del turismo receptivo en el total aumente de 8,9% a 14,4%. El flujo turístico a la Región Ancash durante el mismo periodo también muestra un crecimiento significativo pero diferenciado. El turismo interno aumento de 225 a 347 mil (54%) mientras que el turismo receptivo aumento de 6 a 22 mil (256%). Aún así, se observa que la participación del turismo receptivo en la región (6,3% promedio) es menor a lo observado a nivel nacional (12,2% promedio). Según información preliminar el arribo de turistas nacionales en 2004 habría disminuido sustancialmente, lo cual representa un quiebre al comportamiento descrito y plantea retos de rápida respuesta. ¿Se está aprovechando
el flujo turístico? Es paradójico observar que gran parte de la población esta ajena al crecimiento y auge de esta actividad que aprovecha y rentabiliza con los recursos son su legado ancestral. La evolución del Valor Agregado Bruto (VAB) del turismo regional, luego de un crecimiento significativo, muestra un estancamiento desde el año 1998, por lo que su participación en el VAB regional ha disminuido de 4.8% en el año 1998 a 3.3% en el año 2001 y la participación en el VAB del turismo nacional se mantiene estancado en 2.6% promedio. Tal comportamiento se traduce en la disminución (en términos reales) del VAB por turista de S/. 473 en el año 1994 a S/. 391 en el año 2001 (-17.4%). Estas dos observaciones muestran que, aun cuando el flujo de turistas ha sido creciente, la riqueza que los visitantes “dejan” en la región ha venido disminuyendo, evidenciando una baja valoración de éstos por los servicios que actualmente se ofertan. Es decir, si queremos ser de verdad destino turístico y hacer que la región se beneficie de ello, tenemos que ser más serios en la promoción de políticas de desarrollo de este sector, considerando que tan importante como el incremento del número de visitantes es la cantidad (más) y calidad (mejor) de servicios que se prestan al visitante. Lo anterior implica el diseño y puesta en práctica de políticas y estrategias sistémicas orientadas a mejorar la competitividad del sector, basados en una visión de largo plazo. La competitividad no surge espontáneamente al modificarse el contexto macro, ni se crea recurriendo exclusivamente al espíritu de empresa a nivel micro, es más bien el resultado de la interacción dinámica entre el Estado, las empresas, las instituciones intermediarias y sociedad organizada. La experiencia demuestra que la aplicación de este modelo dista mucho de aproximarse al concepto de "más competencia y comercio libre" y menos "Estado"; sino mas bien se apoya en un amplio diálogo entre los agentes involucrados, orientado a lograr un cambio estructural. Tres niveles de esfuerzos A nivel meso, la tarea del Estado y de los actores sociales reside en configurar el entorno específico para el accionar del sector privado. El Plan de Desarrollo Regional 2004-2007 formulado por el Gobierno Regional de Ancash considera como el primer eje de desarrollo estratégico al turismo, sin embargo, esto contrasta con la importancia que se le otorga al sector en el presupuesto regional. Entre los proyectos priorizados no se identifica ninguno orientado al logro de los objetivos propuestos en el plan, salvo algunos indirectos como la construcción y mejoramiento de carreteras. Tampoco se explicita como se vinculará a dichos objetivos a los gobiernos locales, la sociedad organizada y al sector privado. Un aspecto no menos importante es el establecimiento de políticas y estrategias para disminuir los altos niveles de informalidad en el sector. A nivel micro, lo determinante es una gestión efectiva de las empresas en materia de innovación técnico-organizativa. En ese sentido, los esfuerzos públicos y privados se deben orientar en propiciar un entorno para que las empresas y familias (urbano y rural) aprovechen la demanda turística existente integrándolas al flujo económico que ésta genera. Para ello se propone: i) Diversificar y ampliar la oferta turística, mejorando los servicios en los circuitos turísticos ya conocidos y generando nuevos circuitos; ii) Promocionar la difusión, posicionamiento y venta de los productos turísticos, y iii) Apoyar la provisión de una oferta de servicios con el nivel de calidad requerido. El propósito de esta mejora en la oferta turística y la estimulación de la demanda, mas allá de un aumento del flujo de turistas per se, debe orientarse a estimular la mayor permanencia y el aumento del gasto promedio de los turistas, involucrando a sectores dinámicos de la población en la provisión de los servicios requeridos.
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Boletín IFP__:::__Documentos para una mayor Justicia Social |
Año 3, Número 12 |
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