Boletín IFP
| Desarrollo - Desarrollo Económico |
Julio 2005
 
Hermenéutica crítica intercultural desde el enfoque de las capacidades. El rescate del pensamiento de Amartya Sen por parte de Jesús Conill(1)
Por Solange Cárcamo Landero  
   

El profesor Jesús Conill se sitúa en el “horizonte de una economía ética” para presentar el Enfoque de las Capacidades de Amartya Sen(2). A su vez, relaciona este enfoque con una “hermenéutica-crítica”; la que -según señala- se ubica “dentro de la fenomenología, pero que va más allá de ésta”(3). Desde esta postura pretende establecer algunas interconexiones con una “ética de la responsabilidad”, ya que piensa que la hermenéutica-crítica se puede enriquecer desde el enfoque de las capacidades. Esto sería posible, porque el enfoque de Sen enfatiza el “sí mismo vital”, “ayuda a ver mejor las situaciones concretas desde donde surgen los conflictos”. Es decir, no parte desde el Estado, tampoco desde los colectivos ni pueblos, sino desde los sujetos-humanos(4).

Asimismo, Conill señala ciertas cualidades de la noción de capacidad(5). Enfatiza que este concepto se ubica a un nivel muy básico, es decir, no es una noción exclusiva de una tradición cultural determinada, por lo que favorece la posibilidad de desarrollar un pensamiento y una ética interculturales. Esto ocurre, especialmente, si se entiende el concepto de capacidad desde el tratamiento aristotélico de la función más propia del hombre, tal como lo presenta Amartya Sen y Martha Nussbaum. Además, plantea que la utilización del enfoque de las capacidades permite re-valorar el concepto de naturaleza humana, aunque entendida de forma peculiar, en el sentido de enfatizar lo natural en el ser humano para defender una base común que oriente la convivencia en las diversas culturas en que se viva. Así, este enfoque permite aunar la dimensión natural y cultural de la vida, articulándolas desde una perspectiva ética.

De este modo, Conill señala que un proyecto contemporáneo de economía y de ética económica debe combinar dos niveles de reflexión: uno, referido a los procesos tal y como se producen efectivamente y otro, referido a una reflexión teórica, tanto en el ámbito de teoría económica como de la ética aplicada al orden económico. La combinación de ambas reflexiones permite considerar que lo auténticamente real no está integrado por la “pura facticidad”, sino también por las “potencialidades e idealizaciones” de esa realidad. Así, se puede pasar de la pregunta: “¿Es ética la economía? a otra más dinámica, como¿La economía puede ser ética?

En este sentido, Conill señala que, actualmente, se está desarrollando una revisión crítica de la teoría económica desde diversas perspectivas, ya que hay un cierto reconocimiento de la actual crisis de la economía convencional, a pesar de su enorme apogeo. De esta forma, aparece la necesidad de re-pensar sus conceptos fundamentales; por ejemplo, se insiste en que la Economía no es una ciencia física ni mecanicista, sino una ciencia social e histórica, es decir, una ciencia humana. Incluso se dice que no es una ciencia predictiva, sino reconstructiva e indicativa. Simultáneamente, en esta dinámica de revisión crítica de la economía, aparece, también, la necesidad de no conformarse con cualesquiera de sus formas de funcionamiento, lo que ha significado la elaboración de propuestas que van más allá de la economía convencional. Se habla así de cambio de paradigma o de enfoque en economía, ya sea porque su forma convencional ha fracasado o porque se ha empobrecido, al perder su sentido originario de economía política y al separarse de la ética.

Una propuesta alternativa a las fórmulas económicas convencionales es el enfoque de Amartya Sen; quien, desde 1979, ha venido elaborando una auténtica economía–ética que supera al enfoque utilitarista, predominante en la economía de los últimos tiempos. De hecho, el postulado básico del pensamiento económico de Sen es que la sociedad debe tomar consciencia de que la riqueza, la prosperidad y, su otra cara de la moneda: la pobreza, no sólo tiene como factor determinante el dinero sino que también otros factores vitales relacionados con la calidad de vida y, específicamente, con la capacidad que se tiene de conducir la propia vida. Como el concepto de capacidades es central en esta nueva economía, se requiere información sobre “lo que las personas pueden hacer y ser”, se necesita “saber cómo le va a la gente” en las diversas partes del mundo(6).

Libertad y capacidades
Lo más significativo de este enfoque lo constituye su perspectiva de la libertad que, al articular la economía con un trasfondo ético ineludible, le permite una apertura y valoración de la variedad de la vida humana. En este sentido, Sen enfatiza que en una economía ética: “ Sobre todo, se requiere saber la forma en que la sociedad de que se trata permite a las personas imaginar; maravillarse, sentir emociones como el amor y la gratitud, que presuponen que la vida es más que un conjunto de relaciones comerciales, y que el ser humano (...) es un misterio insondable, que no puede expresarse completamente en una forma tabular(7). En definitiva, lo que Sen quiere expresar es la necesidad de rescatar el vínculo entre libertad y calidad de vida y, específicamente, entre libertad y capacidades humanas.

El concepto de libertad de este enfoque requiere cierta clarificación, ya que Sen se opone con él, tanto al liberalismo que hace de la libertad un dogma que fundamenta la “ley de la selva”, como del marxismo que busca la explicación de la historia basándose en estructuras económicas dotadas de vida propia. Frente a esto, Sen propone una libertad activa, que busque el modo de que todos puedan ser efectivamente libres... libres –prioritariamente- para alimentarse adecuadamente, para acceder a la salud y a la educación; pero también libres –fundamentalmente– para desarrollar por sí mismos la vida tal como cada uno la valora.

En esta concepción activa de la libertad, el ser humano no es un mero receptor de prestaciones, sino un agente creador de su propio destino y responsable éticamente de que se creen las condiciones para que todos - y no sólo algunos – puedan ser agentes. De este modo, para Sen la libertad no es un medio sino un fin universal, un fin para todos, pero no en el sentido de pensar este valor para un Ser Humano Universal, sino en el sentido de que la libertad es un valor para los muchos y diferentes seres humanos que luchan por la vida en los diferentes lugares y situaciones. Así, la lucha por la vida que lleva a cabo cotidianamente cualquier ser humano, en sus diferentes formas, es una lucha por la libertad, una libertad que se debe conquistar trabajando (luchando) por ella.

Pensar la libertad como el desarrollo de capacidades que permitan vivir la vida tal como cada uno la valora, significa para la Economía un cambio fundamental, ya que su finalidad ya no sería alcanzar determinados niveles de renta, sino el logro de un cierto nivel de capacidades para las personas. Sen enfatiza que no se trata de pensar la libertad como control de la propia vida, de hecho para él libertad no es lo mismo que control, sino que su planteamiento consiste en que todos tengan la posibilidad - el poder - de llevar el tipo de vida que tienen razones para valorar. En otros términos, Sen plantea el desarrollo de oportunidades que se constituyan en un mínimo necesario para poder llevar una vida digna.

De este modo, Sen no se limita a enmarcar su económica en una ética, sino que constituye a ésta en el fundamento de la primera, haciendo de la economía un medio para la ética. No está de más señalar que con este planteamiento se está haciendo una crítica fundamental al utilitarismo que se pretende moralmente neutro, pero que, por el contrario, reduce todos los aspectos de la vida humana a los discutibles principios éticos de la economía liberal. En cambio, para Sen, libertad, justicia y ética son conceptos inseparables que abarcan toda su teoría económica. Para él la libertad no es tanto un derecho sino una responsabilidad que sustenta la obligación moral de la búsqueda de la justicia entendida como igualdad, que no es cualesquiera igualdad, sino igualdad de libertades.

Es necesario precisar que el campo de las libertades individuales es un elemento central en la teoría económica de Amartya Sen, para quien el ser humano es la razón de ser de la economía, pero no el ser humano genérico, sino todos y cada uno de los hombres y mujeres, en especial quienes se ven privados de alguna forma de libertad precisa para ser agentes de su propia vida. De hecho, para Sen la economía, como cualquier otra actividad humana, debe ser creadora de libertad efectiva para el ser humano concreto, en tanto individuo irrepetible.

Sen habla de libertad efectiva o libertad real, ya que para él la libertad está relacionada con las oportunidades de las personas; oportunidades que dependen de las capacidades que tengan para alcanzar sus fines. Al respecto, es necesario precisar que la libertad como oportunidad no se refiere a un mero elegir entre dos o más posibilidades con vistas al logro de un bienestar personal y particular. La oportunidad se refiere a la libertad para construir la propia vida, es decir, se refiere más a la posibilidad de las realizaciones que al mero hecho de elegir. Por ello, este economista señala que el esfuerzo de los procesos democráticos no debe limitarse a una ayuda para mejorar el bienestar de los menos favorecidos; más bien, dichos esfuerzos deben tender a favorecer un aumento de las libertades. Esta idea se fundamenta en que: “El aumento de la libertad mejora la capacidad de los individuos para ayudarse a sí mismos, así como para influir en el mundo, y estos temas son fundamentales para el proceso de desarrollo”(8).

En cuanto al tema de la libertad negativa, conocida actualmente como la ausencia de impedimentos, el “prohibido prohibir” y que en el terreno económico se conoce con el nombre de liberalismo y neoliberalismo, Sen señala que la solución no pasa por negar las libertades, sino precisamente aumentarlas, ya que no hay un exceso de libertad sino un defecto. Este defecto consiste en que unas libertades teóricas máximas se traducen en libertades reales sólo para algunos mientras imposibilitan para la gran mayoría unas libertades mínimas(9).

Así, para este economista, la libertad real no es sólo la ausencia de prohibiciones, sino la posibilidad real de decidir sobre la propia vida. Se trata de “aquello que la persona puede de hecho hacer o ser o qué tipo de vida puede llevar” (10). En otras palabras, la libertad consiste en la capacidad o el poder que tiene la persona de asumir el modo de vida que considere más oportuno. Asimismo, Sen explica que la libertad real, efectiva, es decir la libertad en acto y no en potencia, no es algo que se conceda como un derecho, ni tampoco es algo constitutivo del ser humano, sino algo que se debe construir entre todos (hay que luchar por ella).


Individualismo ético
El individualismo de Sen no es el individualismo del sentido común, tampoco se puede confundir con el llamado individualismo metodológico. Para este economista, el individuo es, fundamentalmente, el pobre; ya que todos sus trabajos giran en torno a ellos. Es individualista porque habla de los pobres y no de la pobreza; porque ve a los pobres de forma individual y no genérica. Su individualismo no se centra en la búsqueda de un “yo”, sino en el encuentro del “otro”, para lo cual es preciso establecer una relación dialógica. Esto es así, porque para percibir la realidad del otro, sus necesidades y sufrimiento, es necesario hablar con la gente, visitarlos, ver cómo viven. De hecho, Sen no habla de porcentajes, sino de personas, particularmente, de personas cuyas circunstancias les impiden desarrollar sus capacidades.

De este modo, queda claro que para este economista la pobreza no puede ser identificada sólo con la falta de renta, ya que lo que busca no es la satisfacción de una necesidad, sino de una dignidad; no busca la compasión, sino la libertad. De este modo, es evidente también que su individualismo es ético, ya que para él la libertad que hoy tienen algunos no debe ser un privilegio, sino una responsabilidad, porque la libertad es capacidad para ser agente y no consiste sólo en permitir, sino en posibilitar.

Para Amartya Sen, los juicios morales se fundamentan en el individuo, ya que la universalidad no se fundamenta en una universalización que haga del sujeto algo abstracto, los seres humanos tienen nombre y rostro. Para él las acciones no tienen valor moral si no van referidas a los sujetos.


A modo de conclusión
Amartya Sen, abre la posibilidad de que la economía vuelva a tener como centro de su quehacer al ser humano en su singularidad. Su enfoque permite que los economistas se replanteen la valorización de los individuos y de sus diferencias, especialmente, de las personas pobres y sus diferentes formas de vida.

Fundamentalmente, su postura indica que los pobres ya no pueden seguir siendo considerados como individuos incapaces, carentes de potencialidades, sino como personas que no tienen libertad para decidir sobre su propia vida, es decir, no tienen oportunidades para desarrollar sus capacidades.

Invita también, a los economistas, a considerar la dimensión subjetiva y cualitativa de la vida. Su énfasis en el encuentro con el otro a través del diálogo, indica que cualquier riesgo de subjetivismo podría ser afrontado a través de la empatía, del debate público y el consenso entre los ciudadanos. Esto es posible, porque Sen piensa que: “los diferentes individuos de las diferentes culturas son capaces de compartir muchos valores y de ponerse de acuerdo en algunos compromisos comunes”(11).

Sen, no está hablando de superar estretégica y técnicamente la pobreza. Va más allá, pues su propuesta implica transformar las relaciones sociales, ya que señala que cada persona logra su propia libertad, sólo en la medida que es agente de libertad, es decir, en cuanto posibilita la libertad (desarrollo de capacidades) de los otros. Con este planteamiento transforma tanto la moral como la economía; dado que el derecho - de todos y cada uno - a ser efectivamente libres, pasa por eliminar las fuentes de privación de la libertad, es decir, la pobreza y la tiranía. Pero, además, esto necesariamente requiere considerar que la libertad no es valorada sólo por una cultura, sino que el desarrollo de las capacidades es un valor intercultural.

Notas explicativas
(1) Jesús Conill es catedrático de la Universidad de Valencia, Profesor del doctorado Ética y Democracia impartido por la Facultad de Filosofía de esta casa de estudios. Actualmente, uno de los temas que estudia es la relación entre ética y economía. Uno de sus libros relacionados con este tema es: Horizontes de economía ética.
(2) Amartya Sen nace el 3 de noviembre de 1933 en Santiniketan, India. Es Licenciado en Economía por el Presidency College de Calcuta en 1953 y luego continúa estudios en el Trinity College de Cambridge, donde se doctora en 1959, con la tesis titulada: Choice of Techniques: An Aspect of the Theory of Planned Economic Development (publicada en 1960). Obtiene el premio Nobel de Economía en 1998 y desde 1988 es Lamont University Professor de la Universidad de Harvard y Profesor de Economía y Filosofía de esta misma universidad. La aportación fundamental de sus estudios radica en haber “recuperado el componente ético en la discusión de problemas económicos vitales” y la obra que le vale el reconocimiento general es: Collective Choice and Social Welfare (1970).
(3) Conill plantea que la hermenéutica-crítica permite constatar “un proceso de maduración de la fenomenología”, en donde ya “no se habla de una razón pura, sino más bien de una razón experiencial”.
(4) En este sentido, Conill pone como ejemplo, el caso de la “aporofobia” (miedo al pobre) que, al ser analizada desde el enfoque de las capacidades, rebela una serie de prejuicios negativos que alimentan este miedo hacia las personas sin recursos económicos. Es decir, este enfoque permite comprender el círculo vicioso de la pobreza desde una perspectiva interpersonal, ya que dichos prejuicios negativos sitúan al pobre en una dinámica interaccional que los degrada; ya sea porque los señala como culpables de la miseria que los aqueja o porque les niega todo valor humano al no tener algo interesante que ofrecer a cambio en el mercado, es decir, al “no tener capacidad real de transacción”.
(5) Capacidad Humana significa, según el DRAE, la aptitud, el talento, la cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio de algo, con la que suele ligarse también el poder y la oportunidad para ejercitarlo. ES la cualidad o circunstancia de ser capaz de algo, una noción relacionada con la acción (la actividad, la eficiencia, la potencia y la posibilidad).
(6) Nussbaum, M. y Sen, A. (comp.), La calidad de vida, F.C.E., México, 1996, p. 17. Citado por Conill, Jesus, “El sentido ético de la economía en tiempos de globalización”, En: ?????? Revista de Filosofía, Nº29, Universidad de Murcia, 2003, p.15
(7) Conill, Jesús. “El sentido ético de la economía en tiempos de globalización”. op. cit. p.15
(8) Sen, Amartya. Desarrollo y libertad, Ed. Planeta, Barcelona, 1999, p.35. Citado por: Navarro Girón, Mª Ángeles. “Elementos para la fundamentación de un individualismo ético”. En: Miscelánea Comillas Revista de Ciencias Humanas y Sociales, Nº 117, Vol. 60, Universidad P. Comillas de Madrid, 2002, p.480
(9) En este sentido, Sen enfatiza que la libertar negativa e ilimitada de unos pocos está limitando hasta hacer imposible la libertad de la mayoría; por lo tanto, hay que ampliar la libertad de forma que todos puedan ser libres para llevar una vida digna, aunque esto suponga limitar la libertad de algunos.
(10) Sen, Amartya, 1992, p.51 Citado por: Navarro Girón, Mª Ángeles. “Elementos para la fundamentación de un individualismo ético”, op. cit. p. 484
(11) Sen, amartya, Desarrollo como Libertad, Planeta, Barcelona, 2000, p. 295. Citado por Conill, Jesús, En: Glosario para una sociedad intercultural, Bancaja, Valencia, 2002, p. 33

Referencias Bibliográficas
Conill, Jesús, Glosario para una sociedad intercultural, Bancaja, Valencia, 2002.
Conill, Jesús, “El sentido ético de la economía en tiempos de globalización”, en: Revista de Filosofía, Nº29, Universidad de Murcia, 2003.
Navarro Girón, Mª Ángeles. “Elementos para la fundamentación de un individualismo ético”. En: Miscelánea Comillas Revista de Ciencias Humanas y Sociales, Nº117, Vol. 60, Universidad P. Comillas de Madrid, 2002.


 
 
 
Autor/a de este artículo:
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SOLANGE CARCAMO
Asistente Social

Becaria Chilena
IFP AR&SC Grupo 3

Solange cursa un PhD en
Filosofía, Lógica y Estética en la Universidad de Salamanca hasta Octubre 2006

 
 

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