| Boletín IFP | Experiencias | |
Noviembre 2004
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| Cuando el sentir social se traduce en realidades: el ejemplo de CESDER | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Por Juan Gamarra | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Aproximadamente hace dos años, logre elaborar un proyecto denominado “Centro de Formación para Jóvenes Andinos” y obtener el financiamiento para su ejecución pero lamentablemente justo coincidía con mi salida de la institución en la que laboraba por problemas internos, así que no pude estar presente en su implementación. En efecto fue una situación muy angustiante sobre todo, pues, me fascinaba la idea que los jóvenes indígenas capacitados puedan liderar la transformación técnica productiva, ambiental y económica en sus comunidades generando cambios estructurales en el Valle del Mantaro (Junín/Perú) y ver como de a poco ese sueño se convertía en realidad. Después de unos meses salí a visitar el proyecto y ver su desarrollo, fue muy triste comprobar que del 100 % de lo estipulado andaban como en un 30%. Se había construido un elefante blanco (cemento, ladrillo y kalamina) en plena zona rural, cuando la idea inicial era el de respetar el patrón pictoresto del lugar y construir el centro con adobe, barro, palos y teja con ambientes acogedores. Ese día en particular no había nadie en el centro, a simple vista se notaba que el proyecto estaba por otro rumbo. Cosas de la vida me llevaron a conocer un proyecto de similar factura en la Sierra Norte de Puebla (México), específicamente en el poblado de Zautla, en el cual el sueño que tenía con el proyecto de arriba se había convertido en realidad, a kilómetros y kilómetros de distancia de mi país, admire con devoción el proyecto denominado “Centro de Estudios para el Desarrollo Rural” de acrónimo CESDER. Un centro con más de 20 años de trabajo, visualizado, concebido e implementado por personas que entregaron prácticamente su tiempo y su espacio a la materialización de lo que hoy es el Cesder, gente comprometida y con un sentir social extraordinario, muchos de ellos extranjeros, que han hecho de su estancia en México, un trabajo dedicado a tiempo completo al proyecto. Es satisfactorio ver que estas personas están tan enroladas que han preferido construir sus viviendas cerca al Cesder, que se ubica entre cerros empinados, pero ahí batallan para sacar adelante a muchachos indígenas de los diferentes estados de México. El Cesder, año tras año esta impulsando procesos de desarrollo basados en acciones colectivas, promovidas en grupos de base comunitarias y con recursos humanos y materiales de las mismas comunidades, en su mayoría formados en los procesos educativos formales y no formales sostenidos por el centro. Los recursos necesarios para realizar estas acciones han requerido y requieren la permanente gestión de parte de los directivos, ante los gobiernos Federal y Estatal, y para lograr el apoyo de sectores de la sociedad dispuestos a hacer una inversión social que potencie el esfuerzo comunitario, han logrado formalizar la Asociación Civil Promoción y Desarrollo Social (Prodes, AC) como figura legal del Cesder, esta además se encarga de realizar tareas que tienen que ver con la promoción y consolidación de procesos de desarrollo en el municipio de Zautla, Puebla Los directivos no solo se han limitado a gestionar estos fondos gubernamentales, sino que también han hecho posible la canalización de recursos vía el apoyo de empresarios mexicanos, de fundaciones nacionales y extranjeras, de representaciones de otros países en México, y de voluntarios/as. Pero bueno, más que escuchar a los fundadores del Cesder, preferí atender de boca de los propios jóvenes en este caso de la Licenciatura en Planificación del Desarrollo Rural, cual era su opinión acerca del centro, las ventajas y desventajas que tenían, me reuní para merendar con ellos en el comedor que tienen instalado ahí, para entrar en confianza y luego escucharlos, cosa que no fue tan fácil, pues al principio me dijeron… ¡y tú quien eres, porque preguntas tanto!…¡, bueno ahí les comenté que provenía del Valle del Mantaro en Junin (Perú), …¿nos podrías hablar en tu lengua nativa?… realmente les dije que no podía hacerlo pues que por la dureza de mi padre no permitió que mi madre nos hable en nuestra lengua nativa, ancestral y milenaria (el quechua), y que si no lo hablaba era por eso, pero que en mi sangre corría más sangre indígena, pues he escuchado a muchos amigos peruanos del Programa de Becas, que a veces entran en controversias y hasta en excesos que si son aymaras, quechuas, chankas, incas, y demás, mejor es decir somos indígenas y evitamos situaciones que no tienen la mayor relevancia. Aquí podría citar lo que dice el Dr. Víctor M. Toledo, profesor de la maestría en la cual estoy inmerso actualmente, (Víctor M. Toledo. Ecología, espiritualidad y conocimiento. 2003. Programa de las Naciones Unidas Para el Medio Ambiente y Universidad Iberoamericana Puebla. México):
A raíz de este comentario comenzaron las risas y como que empezamos a entrar en amistad. Fue muy grato escucharlos, pues más que desventajas para ellos estar en el Cesder, era toda una gran experiencia y sobre todo una gran ventaja, pues primero indicaban que venían muy buenos maestros y que estaban aprendiendo lo suficiente sobre cuestiones económico productivas, procesos ambientales, procesos políticos institucionales, entre otros; por otro lado comentaban acerca de, que, prácticamente los gastos económicos eran bajísimos (los que vienen de otros estados como Chiapas, Chihuahua, otros, gastan un poco más por cuestiones de traslado hasta Puebla), pero en definitiva estar en el Cesder, no demanda mucho gasto. Otro de los beneficios que mencionaban era la modalidad de enseñanza, una especie de aprendizaje mezclado o si queremos llamarlo Semipresencial —cada 4 semanas tienen trabajo a distancia que es desarrollado en sus propias comunidades por una semana presencial completa que es realizada en el centro, con la presencia de maestros especialistas en las materias que llevan en su ciclo anual—. Asimismo, en esta semana presencial, ellos tienen a su disposición el área de cómputo, con acceso a Internet y servicio de impresión gratuito. Sus ambientes de estar y para pernoctar son acogedores con ducha de agua caliente, baterías sanitarias, pero eso si de la limpieza se encargan ellos, la limpieza incluye (baños, comedor, dormitorios, patios) que son cumplidas en trabajos rotativos por los propios estudiantes. Por todo lo mencionado para que estos muchachos puedan obtener el titulo de Licenciado en Planificación del Desarrollo Rural en el Cesder, requiere de mucho esfuerzo y dedicación, porque ellos son los autores de su desarrollo, es muy admirable observar que existen jóvenes que vienen desde el estado de Chiapas hasta Zoatla (Puebla), aún teniendo en consideración que Chiapas es frontera con Guatemala y la distancia hasta el Cesder, es como cruzar a otro país. Pero ahí bien convencidos de que “no se supera a la pobreza, eliminando las carencias, sino desarrollando la capacidad y/o potencialidad del individuo para forjar comunidades autogestionarías de su desarrollo”. En efecto esta licenciatura y el resto de modelos educativos
se enmarcan dentro del Programa de Formación de Recursos Humanos,
el cual incide en la educación formal, la educación comunitaria,
la asesoría a maestr@s y la investigación, para el fortalecimiento
de un sistema de educación rural incluyente posibilitando el
desarrollo de esta región. ::. 08
generaciones de secundaria para campesinos, con cerca de 250 egresad@s Además, en el fortalecimiento de capacidades técnicas, mediante la Educación Comunitaria se realizan en promedio 48 talleres cada año, en los que participan cerca de 350 mujeres y 120 hombres de 22 comunidades y cuatro municipios, en las temáticas de: Producción agrícola, Manejo forestal, Gestión financiera, Manejo de recursos naturales, Salud familiar y comunitaria, Producción pecuaria, Gestión empresarial, Salud sexual y reproductiva, Técnicas de gestión ambiental, y Desarrollo infantil. Asimismo, en coordinación con universidades y centros de investigación nacionales y extranjeras, han sido emprendidos procesos de investigación en temáticas diversas. Como plus de todo estos paquetes tecnológicos mencionados, han asesorado y apoyado en la formulación de propuestas educativas para educación primaria, secundaria, preparatoria y profesional a comunidades indígenas como lo son los: Náhuats de Veracruz, Sierra Norte de Puebla, Hidalgo y Guerrero; Wixaritari (Huicholes) de Jalisco; Raramuri (Tarahumares) de Chihuahua; Mayas de Yucatán, Campeche y Quintana Roo; Tzeltales de Chiapas; Nasas, Guambianos y Totorós del Cauca, Colombia; Mazahuas del Estado de México; Aayuj (Mixes), Zapotecos y Huaves de Oaxaca. Bajo este contexto y buscando incidir en la problemática de la región, el Cesder, ha formulado un proyecto que refleja un escenario factible, posible, realizable, que con un horizonte de diez años esta ejecutando desde 1999, denominado “Proyecto de defensa social, cultural, económica y ecológica de las comunidades de Zautla”: La propuesta es configurar un escenario factible que se organice como movilizador (de energía humana, de esperanza, de recursos y apoyos) para romper el círculo de la pobreza en las familias y las comunidades, y que de lugar a un proyecto abarcador, amplio, de defensa social, cultural, económica, ecológica, del grupo social campesino e indígena en las comunidades de la zona, mediante la generación y consolidación de procesos colectivos. Por todo lo expuesto el Cesder es un ejemplo de cambio,
pues los pilares de desarrollo están fundados en el fortalecimiento
de la capacidad grupal para definir y trabajar en torno a “proyectos
colectivos de felicidad” logrando una vida digna para los
individuos, las familias y las comunidades. |
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Boletín IFP__:::__Documentos para una mayor Justicia Social |
Año 2, Número 9 |
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